Amsterdam sin Amsterdam

Hay veces que nos empeñamos demasiado en relacionar lugares con ciertos tópicos, que aún siendo cierto que son inseparables, no por ello resultan imprescindibles, o al menos no para todos tienen la misma importancia. Es decir, puedes ir a París y no subirte a la torre Eiffel o puedes venirte de Roma sin entrar en el Vaticano, por qué no?

Pues algo similar me ocurrió cuando fui a conocer Amsterdam, quizás fue mi imaginación la que me jugó una mala pasada, lo que si es seguro es que lo que viví superó en un millón de veces a lo que imaginé, y eso es lo mejor que puede ofrecerte una ciudad. Por eso hoy voy a hablarte de lo que no necesité de Amsterdam, lo que hizo que mi percepción de la ciudad fuese otra bien distinta de la que imaginé.                                           

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Hace ya demasiado tiempo desde nuestra visita a la capital holandesa, la nieve y el intenso frío se me antoja muy lejano en estos últimos días de agosto. Era nuestra primera visita, y las expectativas de los famosísimos atractivos de Amsterdam nos tenían un poco con la mosca detrás de la oreja(como ya os he comentado). Es esa sensación de cuando te cuentan una película y te la ponen por las nubes tantas veces que corres el riesgo de decepcionarte. Esta vez nos sorprendió todo lo demás.

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Pero tantos años escuchando hablar del Barrio Rojo, de los coffe-shops, etcétera, que no nos paramos a pensar en que Amsterdam escondía muchísimo más, o al menos hasta que lo tuvimos delante de nuestras narices.

Debo confesar entonces, para sorpresa de algunos, que no entramos en la Anne Frank Huis, y que al Barrio Rojo tan solo le dedicamos un paseo rápido, y perdonadme pero no, no nos fumamos un cigarrito aliñado  en ningún coffe-shop, ni siquiera entramos en uno.

Lo de la casa de Anne Frank fue simplemente una cuestión de descarte, no nos atraía demasiado como visita, ni tan siquiera habíamos leído el libro y además había que guardar cola. Descartado. Lo de los coffe-shops y el Barrio Rojo fue distinto, si aquí en casa no consumo el producto, por qué voy  a cambiar por viajar a Amsterdam? Es algo que forma parte de la vida cotidiana de los autóctonos ,que lo hacen con la mayor naturalidad, y me parece genial, riman perfectamente con la abierta mentalidad holandesa. Lo cual contrasta con el ambiente de los coffe-shops que inundan las calles mas céntricas, y que están empetados de turistas. El negocio da de comer a un buen número de ciudadanos a cambio de la “invasión” cultural. El debate está servido. Yo simplemente opté por otras cosas.

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Quizás para algunos si has estado en Amsterdam y no has hecho ninguna de estas tres cosas es como no haber estado, y tal vez me perdí cosas importantes, pero aparte de tener excusa para otra visita, es que ciertamente lo que más me sedujo de Amsterdam fue todo lo demás. Van Gogh y los impresionistas, un paseo por Vondelpark, una cerveza en el Jordaan, las plazas tan animadas, Leidseplein, Rembrandtplein,….las bicis, la gente,el reciclaje,….en fin, todo lo demás que ya contaré en otro post.

Y a ti ¿qué te gustó más de Amsterdam?????

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