Lisboa, descubriendo el fado

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“el fado es una cosa muy misteriosa, hay que sentirlo y hay que nacer con el lado angustioso de las gentes, sentirse como alguien que no tiene ni ambiciones, ni deseos….una persona, como si no existiera. Esa persona soy yo, y por eso he nacido para cantar fado” Amalia Rodrigues(1920-1999)

Cuando la desgarradora voz de Amalia Rodrigues, y de alguna que otra fadista de renombre han formado en ti una aureola de melancolía, nostalgia y tristeza a la hora de pensar en el fado, son muchos los mitos que pueden romperse si la elección del lugar donde adentrarte en este mundo es errónea.

 No es mi intención, ni de lejos, reprochar a ningún hostelero el uso turístico un tanto chabacano que se le da a este reclamo capitalino, Que por otra parte, dicho sea de paso, cubre con creces las expectativas de múltiples turistas ávidos de espectáculos, sin importarle demasiado la calidad del mismo.

 Pero cuando Lisboa cubre o supera todo lo que esperabas de ella, y la decadencia, la niebla que la envuelve al anochecer te acompañan en la búsqueda de las entrañas del fado, puedes alcanzar tu objetivo en varios lugares.

 Son las casas de fado. Habitan sobre todo en los barrios de Alfama y Barrio alto, aunque también puedes encontrarlas en Mouraria o Madragoa (aunque estos dos últimos no los conocí de primera mano). Son auténticos lugares de culto, templos de este arte, donde por encima de todo está el respeto y la calidad de los artistas.

 Destacaría el Clube do fado, en Alfama, justo detrás de Se catedral. Subirte al tranvía 28, con su olor a viejo y a madera, y contemplar el entramado de tejados y calles escarpadas mientras te diriges al mismo corazón donde nació el fado, es la mejor manera de predisponer tus sentidos para disfrutar del espectáculo que se les viene encima.

Los camareros dejan de servir mientras dura la audición, con varios pases de diferentes artistas, y la comida no desmerece al local. Es cierto que es un precio alto(mi experiencia salió por unos 80 euros la pareja, eso sí, con cataplana de marisco incluída) pero en mi modesta opinión lo vivido durante la cena justifica sobradamente el precio.

Otra opción, si queréis, es llegar algo más tarde a tomar alguna copa, también es factible en este local.

Os recomiendo que veais la peli de Carlos Saura, Fados, os contagiará aún más si cabe de la nostálgica canción portuguesa.

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2 comentarios sobre “Lisboa, descubriendo el fado

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